Coche electrico mayor autonomia

Alcance futuro de los vehículos autónomos

Los vehículos autónomos tienen un coste: el aumento del consumo de energía. Algunos analistas sugieren que estas mayores necesidades de energía son lo suficientemente importantes como para reducir drásticamente la autonomía de los vehículos, eliminando así la posibilidad de los vehículos autónomos eléctricos. En su lugar, estos analistas afirman que los vehículos autónomos deben ser híbridos de gas y electricidad. En un artículo publicado en Nature Energy, los investigadores de la Universidad Carnegie Mellon Aniruddh Mohan, Shashank Sripad, Parth Vaishnav y Venkat Viswanathan determinaron que la energía eléctrica puede suministrar suficiente energía para un vehículo autónomo sin una disminución significativa de la autonomía.
En la industria del automóvil se están produciendo dos revoluciones paralelas: la transición a la energía eléctrica y el auge de los vehículos autónomos. Los coches de conducción autónoma pueden utilizar más energía que los coches conducidos por personas para alimentar los sensores y los ordenadores que permiten una navegación segura. Por otro lado, conducen con más suavidad que los humanos, lo que reduciría el uso de energía.
“Queremos saber si la automatización afectará tanto a la autonomía que no podamos tener vehículos eléctricos y automatizados juntos en un mismo coche”, explica Sripad, candidato a doctor en ingeniería mecánica. “Queríamos cuantificar las compensaciones entre ambos”.

Vehículos eléctricos autónomos

Los vehículos totalmente eléctricos y de conducción autónoma tienen el potencial de hacer del mundo un lugar mejor. Pero cuando se trata de los vehículos y el hardware que se puede ver en las carreteras públicas, no todos los AV son iguales.
El panorama general: El automóvil personal impulsado por un motor de combustión interna marcó el comienzo de una era de libertad personal y prosperidad colectiva que duró décadas. Pero esa libertad trajo consigo una serie de retos en forma de contaminación, congestión y accidentes. Por ejemplo, según la Organización Mundial de la Salud, más de 1,3 millones de personas mueren cada año en accidentes de tráfico en todo el mundo. Según la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras, el 94% de los accidentes son causados por errores humanos. Las tecnologías avanzadas, como los coches autónomos totalmente eléctricos, están preparadas para aliviar estos retos.

El futuro de los vehículos autónomos

Impulsando la revolución electrónica, los vehículos eléctricos son cada vez más sofisticados. Por ejemplo, Tesla Inc. fue pionera en el concepto de venta de vehículos actualizables de forma inalámbrica, demostrando que es posible transferir actualizaciones y nuevas funciones al vehículo del mismo modo que los consumidores descargan nuevo software en sus smartphones. Hoy, otros fabricantes de automóviles tradicionales están siguiendo su ejemplo.
La revolución eléctrica crea un nuevo ecosistema en evolución que incluye servicios públicos, desarrolladores de infraestructuras de carga, nuevos proveedores de servicios de movilidad y fabricantes de baterías, por nombrar algunas categorías importantes. Los fabricantes de automóviles tendrán que trabajar con los nuevos actores y orquestar el ecosistema para desarrollar una oferta coherente de vehículos, servicios y experiencia de carga.
Por ejemplo, Daimler ha creado un “almacén de piezas de recambio en vivo” para la flota de vehículos eléctricos de tercera generación. La planta de almacenamiento de baterías está a disposición del mercado energético para suministrar energía primaria de equilibrio. Su diseño modular permite que el sistema estabilice de forma continua y automática la red eléctrica con energía de equilibrio. Esta solución es un ejemplo de cómo las baterías pueden convertirse en una oportunidad para los fabricantes de equipos originales, al tiempo que apoyan y se integran con las empresas de servicios públicos y los operadores de la red.

Autonomía ev

Para que los coches eléctricos despeguen realmente, lo ideal es que igualen -o incluso superen- la autonomía de los vehículos con motor de combustión interna. La clave para conseguirlo está en la propia batería, más concretamente en el uso de la tecnología de celdas de estado sólido.
El corazón de los vehículos eléctricos actuales son las baterías de iones de litio (LiB) que contienen electrolitos líquidos. Las mejores pilas de LiB “húmedas” tienen una densidad energética de unos 700 vatios-hora por litro (Wh/l), lo que permite una autonomía máxima de unos 500 km.  Sin embargo, se espera que su densidad energética se estanque en torno a los 800 Wh/l debido a las características de sus materiales activos (Fig. 1).
Cabe esperar una mayor densidad energética de las baterías de estado sólido, que contienen un electrolito sólido en lugar de uno líquido.  En combinación con los nuevos desarrollos de paquetes de baterías y módulos de baterías, la autonomía de los coches eléctricos podría ampliarse considerablemente.
En la actualidad, la autonomía máxima de un vehículo eléctrico viene determinada por la cantidad de energía contenida en las celdas individuales de LiB del paquete de baterías del coche. Las celdas se conectan en paralelo y en serie para proporcionar las altas corrientes y el alto voltaje necesarios para alimentar el motor eléctrico.

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